“El Salvador tiene un nuevo rostro”.
Con una inversión quirúrgica de $11.4 millones, el gobierno salvadoreño lanza una clara señal al mundo: la infraestructura no se promete, se construye. La inauguración oficial de la nueva área de check-in del Aeropuerto Internacional San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez marca un antes y un después en la conectividad del país.
¿Qué se inauguró exactamente?
Nada de exageraciones. No es un aeropuerto nuevo, pero sí una de las áreas más modernas y eficientes de toda Centroamérica.
Con 40 mostradores nuevos, 122 puntos de chequeo, dobles bandas de equipaje y capacidad para atender a 1,464 pasajeros por hora, El Salvador apuesta fuerte por mejorar la experiencia del viajero nacional e internacional.
La nueva infraestructura se extiende por más de 5,255 m², incluyendo lobby, oficinas para aerolíneas, cuartos técnicos, casetas de acceso y un data center propio para manejo digital. Todo bajo estándares internacionales.
¿Quiénes están detrás de este avance?
El presidente de CEPA, Federico Anliker, fue claro durante la inauguración:
“Nos hemos convertido en el país más seguro del hemisferio occidental y nuestra economía está despegando”.
Empresas como Volaris El Salvador y AirSupport respaldaron la obra, asegurando que la modernización permite un crecimiento ordenado del sector aéreo.
¿Por qué esto importa?
Porque la competencia regional es feroz. Y mientras algunos países aún lidian con terminales saturadas, El Salvador optimiza tiempos, eficiencia y seguridad.
¿El objetivo? Convertirse en un hub logístico clave en la región. Esta mejora no solo acelera el flujo de pasajeros, también envía un mensaje directo a inversionistas, aerolíneas y turistas: estamos listos para más.